Iván Sánchez Hoces
Comunicador, investigador cultural. Bachiller de la USMP, con estudios complementarios en Periodismo de Investigación y Medios Audiovisuales. Cuenta además con estudios concluidos en idiomas Inglés y Francés. Responsable del proyecto Registro de Intérpretes del folclor peruano.
Trabajo Entregado: Catálogo de Intérpretes del Folklore Peruano, en texto, empastado y digitalización de fichas comprendidas entre los años 1964 al 2005
Conservación y reordenamiento de las fichas originales de calificación de maestros cultores, clasificación que se realiza en los aspectos de canto, música y danza del folklore peruano.
Proyecto: Registro Nacional de Intérpretes del Folklore Peruano.
El Registro de Intérpretes del folclor peruano es otro de los proyectos de la Dirección de Investigación de la Escuela Nacional Superior de Folklore José María Arguedas. Tiene como finalidad promover y resguardar la representatividad y autenticidad de nuestro folclor, mediante la inscripción de los representantes de nuestras expresiones artísticas folclóricas: la danza, el canto y la música, registrándolos como tales y expidiéndoseles un carné de identidad artística que les acredita su reconocimiento como trabajadores del arte tradicional.
Nace el registro
Desde su instauración, el 3 de julio de 1946, mediante Resolución Suprema, tuvo como objeto “estudiar la mejor forma de que los conjuntos ejecutantes de música vernacular sean útiles para los fines de conservación y difusión del Folklore Nacional. Asimismo, se autorizó a la Sección de Folklore y Artes Populares del Ministerio de Educación Pública, abrir un Registro para que estas agrupaciones artísticas puedan inscribirse”.
Fue el propio José María Arguedas (1911-1969), quien muy aparte de su actividad literaria y antropológica, tuvo un rol importante en la difusión del folclor, a través de cargos administrativos, trabajando desde 1942 hasta 1956, en la mencionada Sección de Folklore, así como en su relación con los cantantes y artistas en general.

Máximo Damián, un gran cultor de nuestras expresiones folclóricas.
Fue amigo personal de Arguedas. Foto: Nelly Plaza Bernal.
¿Y la calificación?
En 1949, a iniciativa del propio Arguedas y Luis E. Valcárcel, se dio inicio a la calificación de los artistas en la Sección de Folklore y Artes Populares del Ministerio de Educación, mediante la Resolución Suprema Nº 01753 del 14 de setiembre de 1949, indicando que los conjuntos de música andina en la Capital “deberán inscribirse en un registro especial abierto en la Sección de Folklore y Artes Populares de la Dirección de Educación Artística y Extensión Cultural, en el término de 30 días a partir de la fecha”. Y agregaba que dichos artistas debían tener el pase respectivo (carné) de una comisión presidida por el propio jefe de la Sección de Folklore y Artes Populares de la Dirección de Educación Artística y Extensión Cultural.
Pero, al hablar de pase se presume entonces que había una suerte de evaluación que tenía que hacerla una Comisión Evaluadora, por no decir calificadora, integrada además por un representante del Conservatorio Nacional de Música y otro del Comité de Folklore, correspondiente a la Comisión de Historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia.
De otro lado, la Resolución Ministerial Nº 11033, del 12 de noviembre de 1954, es más explícita al respecto. Refiere que “la música folklórica del país para su respectiva difusión radial deberá ser previamente calificada por la Dirección Artística y Extensión Cultural, debiendo este organismo tomar las providencias del caso para dar cumplimiento a la presente resolución”.

José María Arguedas hizo sentirse profesionales a los artistas. Aquí condanzantes de tijeras y músicos de Huancavelica. Foto: Tomado del libro José María Arguedas, Obras completas, Tomo II
Paso al pase
Como se podrá apreciar, allí ya se habla de calificación propiamente dicha. Y estaba destinada a los intérpretes que actuaban en sus escenarios, no a los que mantenían la tradición en sus lugares de origen. Justamente, éstos si estaban de gira o de paso por esta ciudad y pretendían tener una presentación pública, debían acreditar su lugar de procedencia mediante constancia de sus autoridades locales. El pase (o carné) que se les daba a los artistas calificados o a los que se encontraban de paso era vital para sus actuaciones, sea en escenarios o alguna estación radial de la época.
Cabe destacar que hubo dos maneras de inscribirse. Una de manera colectiva (sea a través de dúos, tríos, conjuntos, orquestas, compañías, agrupaciones, embajadas y otras denominaciones más), y por otro lado las inscripciones individuales o simplemente de intérpretes solistas (cantantes, instrumentistas).
Sigue el proceso
A la mencionada Sección de Folklore y Artes Populares del Ministerio de Educación (1946-1964), le tomaron la posta en esta función de registro y calificación, el Departamento de Folklore de la Casa de la Cultura (1964-1971), la Oficina de Música y Danzas del Instituto Nacional de Cultura (1972-1974) y, posteriormente, la Escuela Nacional de Folklore (desde 1975), hasta la actualidad, aunque ya como Escuela Nacional Superior de Folklore José María Arguedas.
La Dirección de Investigación guarda entre sus archivos material bibliográfico desde el año 1964, resaltando las fichas de registro y calificación de nuestros intérpretes, aunque lamentablemente muchas se han perdido o destruido con las constantes mudanzas que ha tenido la Escuela a lo largo de estas décadas.
Mientras se continúa con el proceso de digitalización de las fichas existentes, se intenta recuperar los registros extraviados, pues la Dirección de Investigación tiene a su cargo el registro oficial de quienes hayan obtenido la aprobación de la Comisión Calificadora, la cual se busca también impulsar para darle la acreditación artística que merecen los cultores de la música, canto y danza de nuestro país.

Generación de calificadores en la Plaza de Acho. Destacan Jaime Guardia,Agripina Castro, Josafat Roel Pineda, Mildred Merino de Zela, Jos Castellanes.Foto: Archivo del Centro Documental de la Dirección de Investigación
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